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viernes, 9 de noviembre de 2012

Capitulo 5

Henry estaba dando vueltas por los pasillos vigilando que todo estuviera en orden, una vez comprobado que todo estaba bien se dirigió a la conserjería, estaba abriendo la puerta cuando sonó el teléfono, se acerco y cogió el auricular, era el profesor de Ciencias, se estaba saliendo el agua del radiador y se había hecho un charco.
-Ahora mismo doy el aviso al personal de mantenimiento y limpieza-le comento Henry y colgó.
Henry volvió a descolgar el teléfono y marco la extensión del taller de mantenimiento.
-Taller de mantenimiento-se escucho al otro lado del auricular.
-Por favor mande a alguien al aula 24, se esta saliendo el agua de uno de los radiadores y hay una gran charco, y que vaya con usted alguien de la limpieza.
-Bien, enseguida los mando-contesto el hombre.
Kevin era el que mas cerca estaba del aula y le mando un mensaje a través del móvil. Kevin llevaba trabajando en el campus desde hacia dos años, tenia 22 años, de piel morena y pelo castaño, media aproximadamente 1´85, le gustaba el deporte y lo solía practicar en su tiempo libre, no era muy hablador, se asomo a la puerta del aula y llamo, el profesor le indico con la mano que pasara, cuando entro vio que había un charco y que las mesas que había alrededor del radiador las habían quitado los alumnos, llevaba alrededor de su cintura un cinturón con herramientas, se acerco y lo primero que hizo fue cortar la válvula de agua.
-En cuanto recojan el agua los de la limpieza, lo arreglo-comento Kevin dirigiéndose al profesor, fue entonces cuando vieron a la señora de la limpieza.
Cuando termino la mujer se puso a arreglarlo, ningún alumno se movió del aula a pesar del incidente, ellos siguieron con sus tareas, estaba casi terminando cuando se le cayo al suelo un destornillador que fue a parar justo donde estaba Katia, sentada la joven se agacho y se acerco a dárselo. Kevin se quedo mirándola y extendió la mano para cogerlo, le dio las gracias a la joven, a la que no paraba de mirar, entonces oyó una voz  que le preguntaba si había terminado.
-Si, ya esta solucionado-se dio la vuelta y se marcho.
Estuvo el resto del día pensando en la joven, quería verla de nuevo, sintió algo en su interior cuando la miro, tenia que averiguar el nombre, decidió preguntar a que hora terminaba las clases y, ya fuera, acercarse a ella y preguntarle, pero su timidez le hizo desistir. Termino su jornada de trabajo, ya no había nadie dentro del campus excepto Henry  y el personal de mantenimiento, una vez todos fuera Henry se encargaba de cerrar todas las puertas hasta el día siguiente.
Kevin llego a su casa y después de saludar a sus padres se metió en su habitación, a los padres les extraño que llegara tan pronto, el solía ir todas las tardes al gimnasio cuando salía del trabajo.
-Que raro que este tan pronto en casa – comento la madre a su marido-¿le habrá pasado algo en el trabajo?, o ha lo mejor se ha puesto malo.
El padre se encogió de hombros e hizo un gesto con la boca, la madre no pudo evitarlo y se acerco a la habitación a preguntarle.
-Kevin hijo, ¿te encuentras mal?
-No mama, porque lo preguntas-le respondió el joven.
-Pues porque no sueles faltar al gimnasio.
-Estoy bien, solo que hoy no me apetecía ir-la madre no insistió, no quería que su hijo pensara que era una pesada.
Estaba recostado pensando en la joven con la que había intercambiado una mirada, su madre le hizo volver a la realidad cuando llamo a la puerta para decirle que ya estaba la cena. Después de cenar les dio las buenas noches a sus padres y se fue a su habitación, por mas que lo intentaba no podía dejar de ver la imagen de aquella joven.
Sonó el despertador, eran las 6´30 de la mañana, alargo el brazo para apagarlo, se levanto, fue al baño, se hecho agua sobre la cara para despejarse, se aseo un poco y se preparo para ir al trabajo, en la cocina su madre le había dejado como todas las mañanas un vaso de leche con cacao y un bocadillo para que se tomara a la hora del desayuno, salio de su casa y se monto en el coche camino del campus, cuando llego aparco en el parking que tenían exclusivo para empleados, salio del coche y se fue derecho al vestuario, en el camino se encontró con otros compañeros y con el personal de limpieza, se saludaron como todas las mañanas al llegar, cada uno abrió su taquilla y se puso la ropa de trabajo, luego cada uno se fue al despacho del encargado donde recogerían los avisos de las tareas que tenían que hacer en el día. Ya era la hora, Henry estaba abriendo las puertas para que entraran todos los alumnos, Kevin se acerco hacia la puerta con disimulo, hacia como que estaba arreglando el pomo de una de las puertas cercanas a la entrada, Henry se le quedo mirando extrañado, el no había dado ningún parte de arreglo, pero no le dijo nada y dejo que siguiera, empezaron a entrar todos camino de las aulas, paso un rato hasta que la vio entrar, Katia iba hablando con algunos de sus compañeros, Kevin pensó que iba distraída y que no se daría cuenta de su presencia, pero Katia si le había visto, le miro y le saludo con una sonrisa, el joven muy nervioso porque no se lo esperaba también la saludo.
-Chaval-le dijo Henry  al darse cuenta-veo que te gusta esa chica.
Kevin no sabia que decir, estaba tan nervioso que no le salían las palabras.
-Vamos chico respira, que te va a dar algo-le dijo Henry.
Cuando ya se calmo le explico que la había visto el día anterior y que se había quedado prendado de ella, y que no sabia como acercarse a ella porque era muy tímido.
-Usted sabe quien es, sabe si sale con algún chico.
-Si se quien es, se llama Katia, es una chica muy agradable  que yo sepa no sale con nadie, ahora te toca a ti averiguar el resto.
El chico le agradeció la información y se fue, estuvo todo el tiempo pensando como haría para volver ha encontrase con ella, cuando de repente escucho a uno de los profesores, que iba caminando por los pasillos quedando con otro a la hora del recreo para tomar un café, eso le dio una idea al joven, en lugar de tomarse el bocadillo donde siempre, hoy lo haría en la cafetería.
“Seguramente ira allí a la hora del recreo con sus compañeros”-pensó
Entro y miro de un lado a otro, pero había demasiados alumnos y profesores y los que estaban de pie no dejaban ver a los que estaban sentados, creyó que iba a ser poco más que imposible verla, busco donde poder sentarse, justo a su lado dejaban una mesa vacía, estaba desenvolviendo el bocadillo cuando noto una mano que se posaba en su hombro
-Hola-dijo Katia
El joven al oír su voz se volvió, no se lo podía creer, estaba allí a su lado, la chica que le quitaba el sueño.
-Hooola–contesto nervioso a la vez que se levantaba como muestra de educación.
Katia extendió su mano para presentarse mientras esta le sonreía y le decía su nombre, el chico le ofreció su mano y le dijo el suyo. Se sentaron y los dos se quedaron mirándose sin saber que decirse.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Capitulo 4

Katia salio de la pista y se sentó, los demás la siguieron y la estuvieron preguntando sobre lo que había pasado, la joven no quería hablar del tema pero ante la insistencia de sus amigos no tuvo mas remedio, estuvieron un buen rato cambiando impresiones sobre aquellos tipos y se les paso el tiempo con la charla, una de las chicas les aviso que tenían que marcharse, Mark le señalo con el dedo el reloj a Sila, era el aviso de que se tenían que ir, se fueron hacia la puerta mientras Sila y Robert les seguían. Llegaron a la parada del autobús cuando este todavía no había llegado, los jóvenes mientras esperaban hablaban de lo bien que se lo habían pasado y reían. Robert estaba a una pequeña distancia con Sila, le daba instrucciones de donde se tenía que sentar.
-Ya sabes lo que tienes que hacer cuando subas al autobús, vete al fondo y no dejes que nadie se siente a tu lado, me has entendido-le dijo en tono amenazante a la muchacha.
La joven agacho la cabeza y asintió a las palabras de su novio, pero Katia al escuchar aquello no pudo evitarlo y se acerco hacia la pareja.
-Sabes, yo he venido sentada a su lado y me voy a ir sentada a su lado, te guste o no, o también me vas a decir donde tengo que sentarme-le dijo  
Al joven le salían chispas de los ojos, vio como cerraba los puños y como se mordía el labio, señal de que se estaba controlando de darle un puñetazo, hubo un momento que la temblaron las piernas, alguno de los amigos al ver aquello la llamaron pero ella se quedo al lado de su amiga, no mostró debilidad en ningún momento, por fin llego el autobús y la pareja se despidió, cuando llegaron arriba las dos amigas se sentaron juntas detrás, miro por la ventanilla y vio que el tipo seguía con la misma cara de enfado, le miro y con una sonrisa en la boca le dijo adiós con la mano hasta que desapareció de su vista, su amiga ni siquiera se atrevió a mirar, sabia que lo que le había dicho su amiga le había enfurecido.
-Porque le has hablado así-le comento Sila.
-Pero es que no te das cuenta de lo que esta haciendo contigo, te esta anulando como persona-le dijo Katia enfadada.
Sila no contesto, ya tenía bastante con pensar en el enfado que tendría su novio en esos momentos. Se hizo el silencio durante todo el camino, solo se oían las risas de los amigos.
Era Sábado, después del desayuno se juntaron todos en el vestíbulo, como hacia buen tiempo salieron fuera a los jardines y comenzaron a hacer grupitos, los que habían ido juntos a la Disco se pusieron a comentar lo que había pasado la noche anterior.   
-Visteis como se enfrento Katia al tipo con el que esta saliendo Sila, si hubiera tenido cuchillos en los ojos se los habría clavado-comento Simon.
-Se arriesgo demasiado, creo que ahora va a ser el punto de mira de todos esos matones-dijo Sandra.
-Puede que si pero ella esta preocupada por su amiga, o es que vosotros no haríais lo mismo por un buen amigo-siguió  Mark.
Después de un rato dejaron de hablar sobre el tema. El resto del fin de semana transcurrió con normalidad aunque solo se las vio a las amigas durante las comidas.
Comenzó la semana, Henry abrió las puertas  y cada uno se fue metiendo en el aula correspondiente a su asignatura. Estaba vigilando los pasillos cuando escucho a la ayudante de la Directora detrás de el.
-Buenos Días Henry  que tal va todo
-Bien, todo controlado señorita Dora, necesita algo.
-Si, quiero que vaya al aula donde esta Sila Regis y le comunique que la Directora quiere verla cuando terminen las clases.
-De acuerdo señorita Dora ahora se lo digo, necesita algo más.
-No Henry muchas gracias…hasta luego que tenga un buen día.
-Hasta luego señorita, lo mismo la deseo.
Dora se fue caminando hacia la puerta de entrada de su despacho.  Henry miro en la lista de alumnos haber que clase la tocaba a la joven a esa hora, cuando la encontró se dirigió hacia el aula y a través de la ventanilla de la puerta le hizo una señal  al profesor que estaba dando la clase para que saliera.
-Buenos días Henry, algún problema-le pregunto el profesor.
Henry le saludo y le dio el recado que le  había ordenado la secretaria de dirección, después se despidió y se marcho. Toco la campana y estaban saliendo cuando el profesor paro a su alumna y le dio el recado. Cuando finalizaron las clases Sila se dirigió al despacho de la Directora, iba un poco nerviosa, no entendía para que la había llamado, cuando llego pidió permiso para entrar, Dora, la ayudante, estaba allí sentada detrás de la mesa del despacho, al ver a la joven la hizo una señal con la mano para que pasara y la mando sentarse.
-Tienes que esperar un momento, esta ocupada, en seguida esta contigo.
Sila se sentó, habían pasado escasos dos minutos cuando Dora recibió una llamada y la mando pasar al despacho de la Directora, llamo a la puerta y entro.
-Con permiso señorita.
La señorita Benton la mando pasar y sentarse, entonces comenzó a hablar.
-Te preguntaras para que te he llamado.
-Pues si, no creo haber hecho nada malo.
-Depende a lo que tu llames hacer algo malo, he tenido una reunión con los profesores y me han dicho que no pones interés en los estudios y que estas todo el día como ida, además tienes mala cara y has perdido peso, si sigues así vamos a tener que llamar a tus padres y comunicarles lo que esta pasando, así que he preferido antes hablar contigo para saber que problema tienes e intentar solucionarlo antes de darles un disgusto.
La joven agacho la cabeza y guardo silencio, no quiso  contestar, sabia que podría empeorar la situación si lo hacia.
-Esta bien, si no quieres decirme que te pasa me veo obligada ha tomar medidas, no saldrás del campus excepto para ir a las clases, la hora de las comidas y para ir a tu habitación durante los próximos quince días.
La joven levanto la cabeza de golpe y se la quedo mirando, hizo intención de decirla algo pero se dio cuenta y se mordió el labio, no podía decirla que salía con un chico y que este no se lo iba a tomar muy bien. La directora se dio cuenta de la reacción y aunque esperaba que al fin la dijera algo no fue así.
-Bien, creo que ya hemos terminado, ya te puedes ir ha tu habitación hasta la hora de la cena.
Iba caminando por el pasillo con lagrimas en los ojos, solo pensaba que no iba a poder ver a su novio en dos semanas, en ese momento  era lo único que la importaba. Entro en la habitación, cerro la puerta tras de si de golpe, tiro la mochila al suelo y empezó a proferir insultos, Sandra estaba sentada haciendo trabajos en el ordenador y se levanto de golpe al ver a su compañera tan cabreada.
-Que pasa, me has asustado-le pregunto Sandra.
Sila se volvió hacia su compañera, la miro de muy mala manera y comenzó a decirle barbaridades, como si ella tuviera la culpa de lo que la estaba pasando, Sandra viéndola tan enfadada prefirió no insistir y se volvió al ordenador a seguir con sus tareas, cuando llego la hora de bajar a cenar no se atrevió a decirla nada, se bajo ella sola, cuando llego al comedor se acerco donde estaban Katia y el resto de compañeros, al verla llegar sola se extrañaron.
-Como es que vienes sola-pregunto Mark-donde esta Sila.
-Uff… no os podéis ni imaginar como ha entrado esta tarde, parecía que estaba endemoniada, ha estado un buen rato insultando a la directora y también  a mi, no se lo que la habrá pasado con ella pero ha habido un momento que he sentido miedo, se ha quedado encima de la cama y no me he atrevido a decirla que era la hora de bajar a cenar, me figuro que habrá mirado el reloj al verme salir.
Todos se quedaron mirando muy serios, que podía haber pasado para que se comportara de esa manera.
-Esperaremos a que baje-comento uno de los chicos.
-No se vosotros pero yo no seré la que la pregunte después de lo de esta tarde paso, será mejor que la preguntemos mañana que estará mas tranquila-comento Sandra.
Paso el tiempo y Sila no se presento a cenar, Katia no dijo nada en toda la cena, estuvo todo el tiempo pensando que es lo que le podía haber pasado a su amiga para que reaccionara de esa manera. Se dirigía hacia el vestíbulo con el resto de los alumnos cuando la directora la paro.
-He visto que su amiga no ha bajado a cenar, hoy se lo voy  a pasar pero espero por el bien de ella que mañana no haga lo mismo.
-Vaya, eso ha sonado a amenaza-comento Simon-¿no te parece?
Katia asintió pero no hizo comentarios, los compañeros se quedaron un rato mas charlando en el vestíbulo pero ella prefirió marcharse a su cuarto, Marian al verla se fue detrás de ella, cuando llegaron a la habitación comentaron lo sucedido. Aunque no quisieron darle demasiada importancia, querían esperar para saber por boca de la afectada lo que estaba sucediendo.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Capitulo 3

Mientras, en el pueblo, la madre de Sila estaba preocupada, la había llamado en varias ocasiones y la había dejado varios mensajes pero no recibió respuesta ninguna de la joven, había transmitido su preocupación a su marido pero este le quiso quitar importancia.
-No se, me tiene preocupada la niña-le comento al marido.
-Vamos mujer no te preocupes, seguramente estará muy ocupada estudiando, ya veras como en cuanto pueda te llama.
-Pero es que ya a pasado una semana y no se nada de ella, te digo que no es normal.
-Bien pues si quieres para que te quedes mas tranquila mañana hacemos una llamada a la Residencia.
Las horas se la hicieron interminables, miraba constantemente al reloj, en cuanto dieron las diez cogió el auricular y procedió a hacer la llamada, contesto una mujer.
-Buenos Días, residencia de alumnos del Campus Universitario, en que puedo ayudarle.
-Buenos Días señorita, soy la madre de una alumna, es que estoy preocupada pues llevo toda la semana intentando hablar con ella y no me coje el teléfono ni responde a mis mensajes, le importaría decirme si se encuentra bien.
-Dígame el nombre de la alumna.
La mujer le dio el nombre completo.
-Espere un momento por favor.
Pasaron unos minutos antes de obtener contestación.
-Disculpe la espera señora, la alumna por la que usted pregunta se encuentra bien, ahora esta en clase.
-Gracias señorita, seria tan amable de dejarla un recado.
-Por supuesto que quiere que la diga.
-Dígale que he llamado, que estoy preocupada, que me llame.
-De acuerdo señora, lo dejo aquí escrito para que le pasen el mensaje.
-Gracias señorita no se olvide por favor, que tenga un buen día.
-No se preocupe, que tenga un buen día usted también-y colgaron.
Después de haber hablado con la señorita se quedo mas tranquila, pero seguía sin entender porque su hija no atendía a sus llamadas. Salio a dar un paseo, necesitaba que la diera el aire, cogió el móvil por si acaso le habían dado el mensaje a su hija, iba pensativa y distraída por la calle, no se dio cuenta que la madre de Katia la estaba llamando hasta que no la tuvo delante.
-Que pasa Lucy no has oído que te llamaba.
- Perdona es que iba distraída y no te he escuchado.
-Te ocurre algo, te noto preocupada.
-Es Sila llevo toda la semana llamándola y no me contesta, hoy he tenido que llamar a la residencia para ver si se encontraba bien y me han dicho que no la pasaba nada, si esta bien porque no me llama no lo entiendo.
-Bueno ya sabes, los jóvenes a veces van a su aire y más si no nos tienen a su lado.
-Y tú sabes algo de Katia.
La mujer se quedo un momento parada, no sabia que decir, no quería preocuparla mas diciéndola que había hablado con ella el día anterior, así que tuvo que decirle una pequeña mentira.
-Hace varios días que tampoco se nada de ella, supongo que tendrán mucho que estudiar, es mejor no agobiarlas.
-No se, puede que me este preocupando demasiado, de todas formas si consigues hablar con tu hija antes, pregúntale si ella sabe algo, supongo que ellas se verán todos los días y algo sabrá.
-Tranquila que si hablo con Katia se lo comentare, bueno, ahora me tengo que ir a colocar la tienda ya hablaremos, hasta luego.
-Hasta Luego.
Las dos mujeres se separaron, cuando llego a la tienda se lo comento a su marido.
-Lucy me ha puesto en un compromiso al querer que yo le cuente algo que puede que su hija no quiera que se sepa, me parece muy raro que lleve una semana sin recibir contestación a las llamadas y si la pregunto a Katia a lo mejor la pongo en un aprieto preguntando el motivo por el cual Sila no quiere hablar con su madre.
-Tienes razón es raro, pero si hubiera pasado algo me figuro que alguien del campus se hubiera puesto en contacto con los padres, no crees.-contesto el marido.
-Pienso que si, bueno no le demos mas vueltas, lo que sea ya lo sabremos.
Y los dos siguieron con su tarea.
Mientras en su habitación, Katia no hacia más que darle vueltas ¿Quién podía ser el chico que la había cambiado tanto a su amiga? Sentía curiosidad por conocerle así que decidió que el próximo día iría a la disco con todos y se lo comento a Marian. La joven se puso muy contenta de que su compañera por fin se decidiera a ir con ellos, lo que no se podía imaginar eran los motivos.
-Ya veras que bien te lo pasas, hay gente muy divertida-dijo Marian.
Por la mañana se encontró con Mark camino de las aulas y le comento su decisión, el  joven se alegro de  que por fin saliera de aquel cuarto para ir con ellos.
Las dos amigas se cruzaron después de las clases, Sila parecía llevar prisa y casi ni se paro ha hablar con su amiga, la dijo sobre la marcha que la habían llamado de la residencia, que tenia un recado. Katia no pudo decirle a su amiga que iba a ir a la disco, y pensó que ya tendría ocasión en otro momento de decírselo.
-Hola, me han dicho que tenéis un recado para mí-pregunto Sila a la secretaria.
-Dime tu nombre – la joven se lo dio.
-Aquí esta, ha llamado tu madre, dice que esta muy preocupada, que no sabe nada de ti y que la llames.
-Bien gracias-contesto la joven.
Fue a su habitación y decidió llamarla antes de que empezara a llamar a todo el mundo. Sonó el teléfono y Lucy vio en la pantalla del auricular que era el número de su hija y se apresuro a cojerlo.
-Hola cariño, como estas, me tenías preocupada, te he dejado varios mensajes y al ver que no me contestabas he tenido que llamar a la residencia.
-Los he visto pero tengo mucho que estudiar, por eso no te he contestado.
-Algún ratito habrás tenido para al menos decirme que esta bien.
-Pues no mama y no te pongas pesada, ya me pondré en contacto cuando pueda.
-Hija que te pasa, te noto extraña, de verdad que estas bien.
-Que si mama estoy bien y ahora te dejo que estoy cansada adiós.
Lucy se quedo fría, su hija la había colgado el teléfono ahora si que empezó a preocuparse, esa aptitud no era normal en su hija, algo la estaba pasando.
Llego el  viernes y Katia se reunió con sus amigos en la puerta para coger el autobús, cuando su amiga la vio se quedo sorprendida.
-No sabía que ibas a venir, como es que no me has dicho nada.
-Bueno el otro día intente decírtelo pero llevabas tanta prisa que apenas me diste tiempo y después ya no hemos coincidido.
A la joven no la gusto mucho la idea de que su amiga fuera a la disco con ella. Subieron al autobús y vio como Sila se iba al final ella sola así que decidió ponerse junto a ella.
-Oye será mejor que antes de llegar a la parada te vayas con los otros, Robert me estará esperando y no le gusta ver a nadie a mi lado.
-Pues si a Robert no le gusta que me lo diga a mi, además quien es el para decirte con quien debes o no estar.
-Es mi novio y de verdad no quiero problemas con el.
-Pues lo siento no me voy a levantar de aquí.
Sila empezó a ponerse nerviosa sabia que si Robert veía a alguien junto a ella se enfadaría, pero tampoco podía prohibir a su amiga que se sentara a su lado.
Llegaron a la parada y empezaron a bajar, allí estaba Robert esperando, daba un poco de respeto de cuerpo atlético de piel morena y el pelo muy corto, nadie se paro a saludarle, a ninguno de los amigos le gustaba aquel tipo, las ultimas en bajar fueron las dos jóvenes, Robert la miro a Sila con mala cara y la joven se dio cuenta, sabia que la iba a echar la bronca, se acerco al joven, Katia la acompaño y entonces hizo las presentaciones.
-Mira, esta es mi amiga Katia, de la que te hable de mi pueblo.
El joven se acerco y la saludo dándole dos besos en las mejillas.
-Encantado de conocerte, como te has animado a venir, Sila me ha contado que no te gustan las discos.
-Y no me gustan, pero como no hacen mas que insistir en lo bien que se pasa y lo divertido que es  pues he sentido curiosidad y aquí estoy.
Los jóvenes empezaron a caminar hacia la discoteca allí se encontraron con el resto de los amigos. Una vez dentro Katia no se lo podía creer ¡¡¡Dios, esto es grandísimo!!! Los amigos la miraron y sonrieron cuando vieron la expresión de su cara.
-Vamos a sentarnos-dijo uno de ellos.
-Bueno, nosotros nos vamos –dijo Robert cogiendo el brazo de su amiga.
-A donde-le pregunto Katia.
Su amiga la contesto que ellos se juntaban en el fondo con los amigos de Robert. Viendo las intenciones de irse con su amiga, Mark la cogio del brazo y la acerco a donde estaban los compañeros de la residencia.
-Será mejor que te quedes aquí, esa gente no es trigo limpio, no se que ha visto Sila en ellos pero a nosotros no nos gustan nada.
La joven hizo caso a su amigo y se sentó donde le había recomendado, no había pasado mucho tiempo y algunos se levantaron hacia la pista de baile, y poco a poco  se fue quedando sola, Mark se acerco a la joven y la invito a que se reuniera con el grupo, en principio no quería pero al final se animo. Estaba en la pista cuando observo que el tal Robert la estaba hablando de muy malos modos a su amiga y que ella bajaba la mirada como si le tuviera miedo, aquella escena la dio mala espina, no entendía como su amiga, una chica tan extrovertida y que nunca la habían gustado que la mandaran, ahora se dejara amedrentar por aquel individuo. Se estaba poniendo de mal humor pero no quiso meterse, pensó que cuando llegaran a la residencia hablaría con ella. Estaba bailando con sus amigos cuando alguien del grupo de Robert se acerco a Katia, se puso delante de ella y le dijo que se fuera con el a la mesa donde estaba su amiga. Katia le dio las gracias pero no acepto la invitación.
-Yo he venido con estos amigos y con ellos me voy a quedar.
Al joven no le gusto nada la respuesta, y se fue muy enfadado.
-Que  ocurre-le pregunto Simon, otro de los compañeros de la residencia.
-Nada Simon.
-Pues a mi me ha parecido que te estaba molestando ese tipo.
-Me ha pedido que me acercara con el a donde están sus amigos y yo he rechazado su oferta, creo que no se lo ha tomado muy bien.
-Ten cuidado con ellos, son de los que no suelen admitir un no por respuesta.

martes, 15 de mayo de 2012

Capitulo 2

Sila conoció a Mark, enseguida hicieron amistad pues los dos jóvenes tenían el carácter muy parecido, Mark le comento que los Viernes solían ir a una discoteca que había  en la ciudad.
-Si te apetece este fin de semana puedes venir con tus amigas.
A Sila le encanto la idea, eso de quedarse encerrada en la habitación los fines de semana no le hacia ninguna ilusión, ella siempre estaba dispuesta a divertirse lo peor iba a ser convencer a Katia de que fuera con ella pues no era muy de bailes. Espero el momento adecuado para decírselo, aprovecho cuando llego recreo para comentarle lo que le había dicho Mark y como se temía no la gusto la idea a su amiga.
-Vamos no seas aburrida – le dijo Sila- no pretenderás quedarte todo el curso encerrada en la habitación cuando no haya clases.
-El que yo no vaya no quiere decir que tu tengas que quedarte conmigo, sabes que a mi no me gustan los bailes, pero  tu puedes ir cuando quieras.
Sila intento por todos los medios convencerla sin conseguirlo, así que decidió que si su amiga no quería ir ella si lo haría, los días siguientes fueron un poco tensos entre las dos amigas, Sandra y Marian también quisieron apuntarse a la diversión, así que Sila fue la encargada de quedar con Mark y otros compañeros para ir a la ciudad  el Viernes.
-Quedamos a las 6 en la puerta de la entrada al campus.
-Bien se lo comentare a mis amigas.
Sila hizo un último intento para convencer a su amiga, pero sin mucho éxito.
Llego el ansiado día, todos tenían ganas de diversión, en la puerta les esperaba un autobús que iba a la ciudad, bajaron del autobús cuando llegaron y se dirigieron hacia la Discoteca, Sila estaba de lo mas feliz cuando entro y vio tantas luces y aquella música que invitaba a mover el cuerpo, nada que ver con la pequeña sala de baile de su pueblo.
-¡Uau! que maravilla –exclamo la joven
Todos sus amigos se quedaron mirándola.
-Que pasa ¿nunca habías visto una Disco?- le pregunto Mark
-No, es la primera vez.
Una vez dentro buscaron mesa y se sentaron, varios jóvenes se ofrecieron a ir a por la consumición, después de un rato algunos se levantaron y se fueron hacia la pista a bailar, Mark se quedo con Sila.
-Quieres bailar –le dijo el joven –Sila asintió y los dos se fueron a reunir con sus amigos. Mientras en la Residencia Katia estaba en la habitación sola, había estado repasando algunos libros, estaba encendiendo la TV cuando sonó el móvil, miro la pantalla y vio que era su madre.
-Hola mama.
-Hola hija como estas, ¿va todo bien?
-Estoy bien mama, he estado estudiando un rato y ahora iba a ver la TV.
-Has hecho amigos.
-Si, algunos son  del curso pasado. Y vosotros que tal estáis.
-Bien, papa trabajando ya sabes y tus hermanos ahí, algunos días se ponen insoportables, por cualquier cosa se pelean.
-Y que tal las cosas por el pueblo.
-Como siempre aquí hay poco que contar, ¿necesitas algo?
-No mama, aquí tenemos de todo, no te preocupes.
-Vale cariño – se despidieron y la joven se recostó en la cama y siguió mirando el televisor.
Mientras tanto, Sila no paraba de bailar, no lo dejo hasta que un amigo se acerco y la dijo que tenían que marcharse.
-Ya, que pronto.
-En 15 minutos sale el último autobús que va a la Residencia y no podemos llegar tarde.
-De acuerdo, lo que pasa es que se me ha hecho corto, me lo estaba pasando también-Subieron al autobús entre risas-Me lo he pasado de muerte, hacia tiempo que no me lo pasaba también como hoy.
Bajaron del autobús y cada uno se dirigió a su habitación. Marian entro en silencio, creía que Katia dormía porque no se oía nada, la joven ya había apagado el televisor y estaba a oscuras.

-Puedes encender todavía no duermo.
Marian encendió la luz.
-Creí que dormías, como es tan tarde.
-Que tal os lo habéis pasado- le pregunto
-De maravilla, casi no hemos parado de bailar, sobre todo Sila, mañana seguro que la duele todo el cuerpo.
Marian se sentó en el borde de la cama y se dispuso a contar con todo detalle lo bien que se lo había pasado y animo a su compañera para que fuera la próxima vez.
Las dos amigas se encontraron al día siguiente en el vestíbulo  y Sila no paro de hablar de lo bien que se lo había pasado.
-Dios mío Sila me vas a poner dolor de cabeza, para ya.
-Lo siento es que estoy tan emocionada que no me he dado cuenta, y dime, que tal tu, que has hecho.
-Aparte de estudiar y ver la tele, nada, lo único extraordinario que hable por teléfono con mi madre.
A Sila le cambio la cara
-No le habrás dicho que fui al baile.
-Tranquila no le he dicho nada, tampoco me pregunto por ti.
-Bien porque si se entera mi madre me da la charla.
El resto del fin de semana transcurrió de lo más normal.
Comenzó la semana y de nuevo la rutina, y así pasaron los meses.
Sila estaba bajando las notas, cada vez estudiaba menos, se la veía distraída solo se animaba cuando quedaba para ir a la Disco.
-No se que te esta pasando pero como sigas así van a terminar llamando a tus padres.
-Oye, no te metas en lo que no te llaman, estoy bien lo que pasa que me esta costando un poco mas de lo que pensaba estudiar, pero te aseguro que lo recuperare, así que deja de darme la vara.
-Bueno tu veras lo que haces, yo solo se que desde que sales los viernes no te concentras, y perdona si me preocupo por ti.
Las dos jóvenes se dirigieron cada una a su habitación, en el camino Katia se encontró con Sandra, la compañera de cuarto de Sila.
-Hola Sandra-Sandra la devolvió el saludo-Acabo de dejar a Sila, sabes, me tiene preocupada, esta bajando las notas, ¿tu sabes que la pasa?- pregunto Katia.
-Pues no la verdad, lo único que se es que ha conocido a un chico en la Disco y desde que esta con el solo se junta con nosotros en el autobús y no habla apenas.
Katia empezó a darle vueltas, ¿quien seria ese chico que la estaba cambiando tanto? Camino a las aulas, delante de ella iba Mark, y comenzó a andar ligero intentando alcanzarle, cuando ya le tuvo a su altura le pregunto.
-Buenos Días Mark –le saludo con la voz entrecortada.
-Buenos Días Katia, ocurre algo.
-Se trata de Sila, esta como ida y va muy mal con los estudios, tú sabes que la pasa.
-A nosotros también nos preocupa, las dos ultimas semanas casi ni habla en el autobús y por mas que la preguntamos no nos quiere decir nada, solo contesta que esta bien y que la dejemos en paz.
-No lo entiendo, ella no es así, siempre estaba alegre-le respondió la joven.
-Yo creo que es desde que conoció a un tal Robert, no la deja ni un minuto sola, esta en la parada cuando llegamos y la acompaña a la vuelta, la dice hasta donde debe sentarse, no me gusta nada el tipo.


miércoles, 9 de mayo de 2012

Capitulo 1

Se acercaba el momento de partir, no había pegado ojo en toda la noche, escucho como su madre habría la puerta de la habitación  y se acercaba a ella.
-Katia ya es la hora, levántate.
-Voy mama – contesto
Katia se levanto, estaba muy nerviosa, se fue hacia el baño y se pego una ducha para despejarse, después se vistió y salio de la habitación hacia la cocina donde la esperaba su madre, la había preparado el desayuno, un vaso de leche con tostadas.
-Buenos Días mama – dijo Katia.
-Buenos Días cariño – le contesto.
-Siéntate y desayuna bien, te espera un largo viaje.
-De acuerdo – contesto- Donde esta papa – pregunto.
-Esta fuera metiendo las maletas en el coche.
Katia se sentó y comenzó a desayunar, mientras su madre la observaba. Se notaba por las ojeras que no había descansado bien pero no la dijo nada.
-Y mis hermanos –pregunto.
-Están fuera ayudando a papa.
-Bien – contesto.
-Ya me he tomado el desayuno, voy a por mi bolso y nos vamos.
La madre asintió con la cabeza, recogió la mesa y se quito el delantal.
-Yo también voy a por mi bolso- dijo la madre.
Salieron las dos afuera, la madre cerro la puerta y se dirigieron al coche donde les esperaba su padre y hermanos.
-Buenos Días papa – se acerco a el y le dio un beso.
-¿Ya esta todo en el coche? – pregunto Katia.
-Si cariño cuando quieras nos vamos.
Abrió la puerta del coche y entro allí, estaban sus hermanos que la miraban con cara de tristeza.
-Vamos chicos no estéis tristes, ya veréis, las vacaciones de navidad vendré a pasarlas con vosotros.
Sus padres entraron en el coche y se pusieron en marcha hacia la estación de tren. Cuando llegaron ya estaban Sila y sus padres esperando.
-Buenos Días – se saludaron las dos familias.
-¿Nerviosa?-le pregunto Sila a Katia
-Nerviosísima, no he dormido apenas- contesto Katia.
Los padres de las dos jóvenes se pusieron a conversar mientras llegaba el tren. A los padres de Sila se les veía un poco más nerviosos, era su única hija y se quedaban solos. Los altavoces anunciaban que en 2 minutos entraría el tren en la estación. Katia y Sila cogieron sus maletas y junto a sus familias se dirigieron al andén. Según entraba el tren a la estación los padres se abrazaron fuerte a sus hijas, apenas podían respirar, tuvieron que hacer un gran esfuerzo para poder separarse. Cuando Katia consiguió librarse de los abrazos se volvió hacia sus hermanos y les dio un beso y un abrazo a cada uno de despedida.
Katia y Sila subieron al tren, entraron en el vagón cama y dejaron sus maletas, después salieron al pasillo para despedirse, a través de la ventanilla, de sus familias. Los altavoces de la estación anunciaron que el tren iba a efectuar su salida, a las jóvenes se les hizo un nudo en el estomago viendo como quedaba atrás aquel lugar donde habían nacido y pasado su adolescencia, y como poco a poco se alejaban y dejaban de ver a su familia.
Se metieron dentro y se sentaron, estuvieron un rato sin decir nada mirándose hasta que Sila rompió el silencio.
–Vamos hay que animarse.
Estuvieron un rato charlando recordando las travesuras de pequeñas, hasta que el cansancio las venció, habían pasado mala noche.
Katia le dijo a su amiga.
–Creo que deberíamos dormir un rato, nos espera un día muy largo-Sila asintió con la cabeza.
Las despertó unos golpes en la puerta que las avisaba del final del trayecto, las dos jóvenes cogieron sus maletas y se acercaron a la puerta de salida. En el andén les esperaba una mujer con una carpeta en la mano, entonces se presento a los jóvenes.
-Me llamo Dora y soy ayudante de dirección de la residencia donde vais a vivir durante este curso, ahora quiero que os pongáis en fila, levantad la mano según os vaya nombrando, una vez que compruebe que estáis todos iremos directos al autobús que nos llevara a la residencia.
Una vez que comprobó que no faltaba nadie los mando dirigirse a las escaleras que les llevaría al hall de la estación y desde allí al autobús. Una vez dentro la ayudante les pregunto que si tenían hambre, todos dijeron que si, entonces saco una bolsa que contenía bocadillos y refrescos y empezó a repartirlos, Katia y Sila no los aceptaron porque sus padres les habían preparado comida para el viaje, solo cogieron los refrescos.
Por fin llegaron a la residencia, se bajaron del autobús y recogieron sus maletas, Dora les invito a que la siguieran y así lo hicieron, había dos pabellones uno para chicos y otro para chicas, primero  subieron a la planta de las chicas y allí las dio una tarjeta-llave con el numero de habitación correspondiente, ni a Katia ni a Sila les había tocado la misma habitación, una vez hubo repartido la tarjeta-llave a todas les mando que se fueran acomodando mientras ella se iba al pabellón de los chicos. A Katia la toco compartir habitación con Marian, una vez hechas las presentaciones se dispusieron a colocar la ropa que había en sus maletas en su sitio correspondiente, estaban en la faena cuando oyeron a través del megáfono los horarios de las clases y las normas que había que seguir. Una vez colocada toda la ropa en su sitio se ducharon y prepararon para ir a cenar, bajaron al hall y allí vieron un cartel donde les informaba donde estaba el salón-comedor, se quedaron en la puerta, estaban impresionadas de lo grande que era, las mesas estaban cubiertas por dos manteles, el de debajo de color marrón y el que le cubría de tono beige, las sillas eran de madera, de estilo clásico, había grandes ventanales cubiertos con cortinas de color Blanco-roto, las mesas tenían capacidad para 50 alumnos, estaban colocadas de tal manera que podían ver una que había al fondo donde se sentaban la directiva del campus y algún que otro profesor. Comenzaron a caminar sin dejar de mirar a su alrededor, entonces fue cuando Katia vio a su amiga sentada en una de las mesas y se dirigió hacia ella, estaba con su compañera de habitación.
-Hola, ¿has visto esto?, es enorme-comento la joven.
-Buff,  yo me he quedado sin habla-le contesto Sila-Mira te presento a mi compañera de habitación, se llama Sandra.
Katia también las presento a su compañera y procedieron a sentarse.
Estaban comentando todo lo que allí estaban viendo cuando una mujer de la mesa del fondo se levanto y comenzó a hablar a través de un micrófono.
-Buenas Noches, me llamo Maguerit Benton, soy la directora del campus bienvenidos, muchos de ustedes ya estuvieron el curso pasado aquí y otros son nuevos a todos les deseo una feliz estancia, para los que se han incorporado hoy por primera vez quiero que sepan que mañana, después del desayuno, un conserje ira con ustedes para que conozcan el campus y enseñarles donde están las clases y el resto de departamentos, incluida la cafetería, donde irán a comer durante todo el curso, exceptuando los fines de semana que se servirán solo en el Salón-Comedor, la cena se servirá a las 8:30 pm. Les aviso que si alguien llega mas tarde de esa hora se quedara fuera, mañana también se les dará una hoja informativa de los horarios de las clases y el nombre de los profesores, si en algún momento tienen una duda pueden dirigirse a la oficina de Atención al Alumno, y dicho esto bienvenidos de nuevo y ya podemos comenzar la cena.
Entonces vieron como una puerta que había al fondo se habría y comenzaron a salir unos camareros con bandejas donde traían la cena, no se oía ni una voz, estaban todos en silencio, una vez les sirvieron comenzaron a cenar, cuando terminaron esperaron a que la directora se levantara y entonces comenzaron a salir hacia sus habitaciones todo en perfecto orden, cuando llegaron a su cuarto se lavaron los dientes, se pusieron el pijama y se acostaron, el cansancio hizo que se durmieran pronto.
Estaban en lo mejor del sueño cuando oyeron a través de un altavoz que era la hora de levantarse y bajar a desayunar. Se levantaron y se pegaron una ducha para espabilarse, después se vistieron y bajaron, tras el desayuno les esperaba el encargado de enseñarles el campus como les había informado la noche anterior la Directora. Salieron al vestíbulo como se les había ordenado.
-Buenos Días me llamo Henry y soy el encargado de enseñarles donde están las clases y zonas comunes.
Se dirigieron al edificio que tenían enfrente, Henry abrió las puertas y los jóvenes  comenzaron a entrar, no daban crédito a lo que estaban viendo, aquello era enorme y las que mas impresionadas estaban eran Katia y Sila, los fue enseñando uno a uno los pabellones del edificio. Cuando acabaron una de las jóvenes exclamo algo.
-¡Esto es enorme!, seguro que me perderé.
Henry se volvió hacia ellos y les dijo.
-Ya os iréis acostumbrando.
Salieron fuera y les enseño los alrededores, había unos jardines preciosos muy bien cuidados, había zonas con carteles donde avisaban que las zonas verdes no se podían pisar. Una  vez hecho el recorrido se dirigieron a la Residencia, ya era casi la hora del almuerzo y debían subir a lavarse un poco antes de bajar al comedor. 
Era Lunes comenzaban las clases, Katia se había levantado antes que les anunciaran por megáfono que era la hora, ya estaba vestida cuando su compañera se despertó.
-Que madrugadora- le dijo Marian
-Si es que apenas he dormido, he estado casi toda la noche pendiente del reloj.
Las dos jóvenes cogieron sus mochilas y salieron camino del campus, en el camino se encontraron con Sila y con Sandra, se dirigieron hacia la cafetería y se tomaron un desayuno rápido. Se dirigieron hacia las aulas y allí se separaron.
A lo largo de la semana fueron conociendo a los profesores que iban a darles clases durante el curso, y poco a poco conocerían a otros alumnos, algunos ya de otros cursos anteriores.
Pronto llego el fin de semana y como no conocían ningún sitio donde poder divertirse se tuvieron que quedar en su habitación.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Katia y Sila

Katia era una joven tímida, buena estudiante, desde pequeña su sueño siempre había sido poder ir a la Universidad. Ahora aquel sueño iba a convertirse en realidad, había conseguido aprobar todos los exámenes con muy buenas notas. Nacida en un pequeño pueblo donde todos se conocían, sus padres tenían un negocio de alimentación en el que pasaban muchas horas, tenían que hacer muchos sacrificios para que sus hijos pudieran formarse, no querían que les pasara lo que a ellos que no tuvieron oportunidades, sus abuelos habían sido campesinos y lo mas que pudieron darles fue unas pequeñas tierras a el y a sus hermanos. El padre de Katia fue el único  que vendió las tierras y se quedo en el pueblo, como a el no le gustaba el campo se monto su propio negocio, era la única tienda que había así que todos los lugareños era donde iban a comprar. La madre de Katia solo atendía la tienda por las tardes junto a su padre, por la mañana se dedicaba a atender las tareas de casa y a cuidar de los niños, la escuela no era muy grande y como muchos del pueblo habían emigrado pues no quedaban muchos niños. Katia no quería decepcionar a sus padres que habían puesto toda su ilusión en que algún día todos sus hijos pudieran salir de allí donde tendrían mas y mejores  oportunidades. La primera en salir seria su hija, también sabían que la echarían de menos pero estaban preparados, sabían que solo la verían en vacaciones pero lo tenían asumido. Pero Katia no se iría sola, su amiga de siempre también la acompañaría, iban a estar juntas en la misma Universidad así que pensó que por lo menos habría alguien con la que compartir vivencias. Sila era todo lo contrario a Katia, era muy extrovertida y tenia mucha energía la gustaban las fiestas, hija única nunca, tuvo que compartir con otros hermanos, el padre trabajaba en el ayuntamiento y la madre era costurera, los volvía locos, nunca los hacia caso, siempre hacia lo contrario de lo que ellos la decían, la consintieron demasiado y ahora estaban sufriendo las consecuencias, así que cuando les dio la noticia  vieron el cielo abierto cuando les dijo que había conseguido entrar en la Universidad, pensaron que allí la enseñarían a ser disciplinada… nada mas lejos de la realidad pero claro, que sabían ellos de cómo se vivía fuera del pueblo si apenas habían salido de el. Las dos jóvenes se irían al comenzar el curso así que sus padres estuvieron todo el verano preparando su marcha, habían ahorrado un poco para que pudieran cubrir algunas necesidades durante el curso.